Paquita la del Barrio
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La presencia permanente de una cantidad considerable de palomas, murciélagos, polillas y otras alimañas se ha convertido en un problema que mantiene en estado delicado la Basílica Menor Santiago Apóstol de Natá, cuyo techo también está deteriorado.
Para los moradores, el poco mantenimiento y la falta de un aseador permanente, evita que esta joya colonial se pueda lucir ante los visitantes y turistas que acuden a diario a este templo histórico.
Para la Fundación Natá de los Caballeros y la Iglesia Católica, la situación es preocupante y esperan el apoyo económico para poder realizar el mantenimiento del templo.
El alcalde del distrito de Natá dijo que ya se gestionó una partida y se espera que en octubre con cien mil dólares se inicien los trabajos de mantenimiento de la basílica Menor.