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El presidente de Colombia, Gustavo Petro, denunció el martes que disidentes de la extinta guerrilla de las FARC atacaron con drones y explosivos un centro médico temporal en el violento suroeste del país sin dejar víctimas.
Su gobierno había instalado el pasado fin de semana unas seis carpas utilizadas como hospital de campaña en la región montañosa del Cañón del Micay, en el departamento del Cauca, plagado de narcocultivos y bajo el control de los rebeldes del Estado Mayor Central (EMC).
"Los traquetos (narcos) del EMC del Cauca no quieren salud para el pueblo del Micay. Atacaron con drones un hospital, lo cual constituye una violacion al DIH (Derecho Internacional Humanitario). Son crímenes contra la población civil que deben ser juzgados", advirtió Petro en X.
Según el Ejército, el ataque fue perpetrado por miembros del Frente Carlos Patiño, adscrito al EMC, el mayor grupo disidente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) que se apartó del histórico acuerdo de paz firmado en 2016.
Octavio Guzmán, gobernador del departamento, aseguró en X que el ataque no causó "víctimas mortales ni heridos de gravedad". Sin embargo, las explosiones dejaron "aturdidos a miembros de la misión médica" en el poblado de El Plateado, uno de los principales bastiones de esa disidencia en el Micay.
El EMC sostenía negociaciones de paz con el gobierno de Petro pero se dividió en dos en abril de 2024.
La escisión al mando de Iván Mordisco se apartó de los diálogos y aumentó su presión violenta contra fuerzas estatales.
Otra facción bajo órdenes del comandante "Calarcá" mantiene conversaciones con el gobierno.
Tras la ruptura de los diálogos con Mordisco, Petro ordenó en octubre una incursión militar en El Plateado, adonde llegó también parte de su gabinete para fortalecer la presencia estatal en la zona.
"La paz es llevar los derechos del pueblo a los territorios excluidos", escribió Petro en X, el sábado, al celebrar la inauguración del centro de salud, lo cual generó críticas de la oposición por considerarlo un hospital rudimentario.
Colombia atraviesa su más grave ola de violencia en la última década, con distintos focos de violencia en el noreste y noroeste del país, bajo el fuego de rebeldes del Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista).
La escalada pone en jaque la apuesta del gobierno de lograr el desarme de todos los grupos armados de Colombia, para desactivar un conflicto interno de seis décadas.